Muchos visitantes, e incluso muchos buceadores, desconocen las espectaculares oportunidades de buceo que ofrecen las cavernas de agua dulce conocidas como «cenotes», además de los populares puntos de inmersión en los arrecifes de coral.
Los cenotes son accidentes geológicos resultantes del hundimiento del techo de una cueva de piedra caliza inundada. Los estados orientales de Quintana Roo y Yucatán, en México, albergan multitud de estas peculiares formaciones. Un número considerable de cenotes están interconectados por el sistema de cuevas inundadas más extenso que se ha descubierto hasta la fecha, que abarca unos impresionantes 346 kilómetros de longitud.
Al descender a un cenote, la claridad del agua dulce salta inmediatamente a la vista. En numerosos cenotes es tan profunda que crea la ilusión óptica de estar nadando por el aire.
La interacción de la luz solar que se filtra a través de las copas de los árboles da lugar a la creación de haces luminosos que danzan en el entorno acuoso. Las paredes de las cavernas suelen estar adornadas con espectaculares formaciones rocosas, como las afiladas estalagmitas y estalactitas características de las cuevas secas.
Algunos cenotes presentan una haloclina perceptible, caracterizada por la presencia de una capa de agua dulce situada sobre una capa de agua salada.
Sumergirse en un cenote dejará una huella imborrable en cualquier viajero.
Es hora de experimentar las aguas sagradas de la Riviera Maya. El plan de alojamiento ofrecido puede considerarse flexible dentro de las fechas de viaje dadas y la ubicación es Playa del Carmen.


